miércoles, 19 de septiembre de 2007

Mi hermana y yo (Según Betty)

De papa y mama no voy a hablar ahora porque todo lo que dijo mi hermanita es verdad.
Lo que quiero ahora es dar mi visión de “las dos hermanas”.
Yo me pasé la niñez y la adolescencia envidiando a mi hermana.
Como era más grande que yo, cuando jugabamos a la maestra con Nolita y Beba, nuestras amigas de Zarate, yo siempre tenía que hacer de alumna y me tenía que aguantar que me mandoneara. Es cierto que gracias a eso yo aprendí a escribir de muy chiquita, pero eso es otro tema.

A mi me encantaba ir a buscar las plantas de hinojo que crecían al lado de las vías, pero sola no me dejaban. Tenía que rogarle para que me llevara.
En verano ella hacía rondas con sus amigas bajo el agua en la pileta de la Plaza Italia de nuestro pueblo. El día que yo quise hacer lo mismo, por poco me ahogo. Y para colmo me salvo un chico joven y yo me morí de vergüenza.

Si ella quería estudiar piano, yo también. Si ella quería ir a un club yo pataleaba hasta que me dejaran a mí también. Lo peor es que no siempre me dejaban…
Ella siempre podía hacer cosas que yo tenía prohibidas. Salir sola con amigas, ir a bailar, ir al cine. Y cuando crecí un poco y ya podía ir a bailar, sólo me dejaban si iba con ella.
Créanme que la miraba con odio mientras estuve obligada a ir de la mano de mi mama a todos lados.
Además ella tenía un cuerpo… Cómo les diré… Hoy dirían que estaba re-fuerte. Y si no me creen miren las fotos de su compromiso y su casamiento.
Por si eso fuera poco tenía una simpatía y una frescura que yo nunca tuve. Será por eso que los muchachos la seguían siempre a ella y a mi no me daban ni bola. (Otro motivo de envidia).
Mi hermana es ese tipo de mujer que siempre ve las cosas con claridad. Como dice uno de mis cuentos: “Era una mujer que había visto tantas vidas y tantas muertes que ya no necesitaba pensar mucho para saber lo que tenía que hacer”.-
Es una persona de espíritu fuerte y gran coraje pero a la vez tierna y cariñosa, sobre todo con los nietos (en esto sí que somos iguales).
Las dos compartimos el amor y el reconocimiento por la increíble sabiduría de nuestros padres. Fue maravilloso ser sus hijas.
Mi hermana es trabajadora, inquieta, hospitalaria, inteligente, cocina como los dioses: las tiene todas!
Solo que ahora que soy un poco mas madura (creo) ya no la odio, la amo. Y no la envidio: la admiro.
Betty

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